
Muchos padres se preocupan como la tecnología podría afectar a los niños pequeños desde el punto de vista del desarrollo. Sabemos que nuestros niños en edad temprana están adquiriendo nuevas habilidades sociales y cognitivas a un ritmo impresionante y no queremos que horas pegados a un celular se lo impidan. De hecho, a los expertos les preocupa que las redes sociales y los mensajes de texto, que se han vuelto tan esenciales para la vida adolescente, estén promoviendo la ansiedad y disminuyendo la autoestima.

Los adolescentes son maestros en mantenerse ocupados durante horas después de la escuela y hasta mucho después de la hora de acostarse. Cuando no están haciendo su tarea (y cuando la hacen) están en línea y en sus teléfonos, enviando mensajes de texto, compartiendo, provocando, desplazando el cursor de arriba hacia abajo, lo que sea.

Por supuesto, antes de que todos tuvieran una cuenta de Instagram, los adolescentes también se mantenían ocupados, pero era más probable que hablaran por teléfono o en persona cuando salían al centro comercial. Aunque pudo haber parecido una gran cantidad de reuniones sin sentido, lo que estaban haciendo era experimentando, probando habilidades, teniendo éxito y fracasando en cientos de pequeñas interacciones en tiempo real, que los niños de hoy se están perdiendo. Por su parte, los adolescentes modernos están aprendiendo a comunicarse mayormente mientras miran una pantalla, no a otra persona.

En conclusión, las Redes Sociales han sido caracterizadas como el BOOM de la comunicación en el siglo XXI, pues permite relacionar a la sociedad en diversos aspectos; pero al sentirse continuamente atraídos por estas redes de relaciones, la persona no ha de pensar en el daño que podría ocasionar al convertirse en adictos de las mismas, rompiendo con las actividades de la vida cotidiana que la persona debe realizar para mantener una vida saludable y sin problemas o desventajas causadas por los avances de la tecnología.





























